Si hay algo en lo que insisto siempre es en la importancia de adquirir hábitos saludables a la hora de alimentarte y no realizar una dieta fácil, dieta rápida, dieta detox, dieta para bajar 5 kilos…Al inicio del blog te daba 15 hábitos  para lograr una vida saludable.

Uno de mis lemas es No empieces una dieta que terminará algún día, comienza un estilo de vida saludable que dure para siempre”

Cada vez tenemos más información sobre el impacto de la alimentación sobre nuestra salud y sin embargo siguen en aumento los casos de trastornos y dolencias causadas, entre otros factores, por una alimentación inadecuada.

Entonces la cuestión es, sabiendo la importancia que tiene para nuestra salud tener un estilo de vida saludable en el que cuidemos nuestra alimentación y realicemos actividad física regularmente, ¿por qué nos cuesta tanto cambiar? ¿Por qué nos cuesta tanto crear hábitos saludables?

La respuesta es sencilla, a nuestra mente no le gustan los cambios, para nuestra mente generar nuevos hábitos implica un gasto de energía.

QUÉ ES UN HABITO Y POR QUÉ NOS CUESTA TANTO CAMBIARLO

Un hábito es aquello que tenemos automatizado. Algo que hacemos tantas veces que ya lo hacemos sin pensar, es decir, no utilizamos el córtex cerebral para hacerlo. No necesitamos tomar decisiones ni estar en modo consciente.

El cerebro convierte una secuencia de acciones en una rutina automática.

Precisamente por eso, es muy difícil cambiar acciones que tenemos constituidas como un hábito, porque no ponemos ningún esfuerzo en realizarlas,  nos resultan tan sencillas que salen de forma automática.

Querer cambiar un hábito implica información nueva que nuestro cerebro debe procesar y analizar para crear nuevas respuestas, nuevas acciones. Es decir, nuestra mente debe generar nuevos circuitos neuronales y modificar o eliminar los otros.

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA MODIFICAR HÁBITOS?

Si lo pensamos, un hábito al final es una creencia, hacemos una cosa, la repetimos, la repetimos, la volvemos a repetir hasta que finalmente la tengo interiorizada y la realizo de forma automática.

Tenemos que ser realistas y ser conscientes de que al principio tenemos que esforzarnos, tener un poco de disciplina, sabiendo que cuando se vuelve una acción automática el esfuerzo es menor y no es necesario tanto gasto de energía.

Para asumir esta disciplina e incorporar estos comportamientos repetitivos (previos a convertir una acción en hábito) es necesario tener una motivación. De esta manera tenemos la fuerza para repetir, repetir y repetir y que esa acción se configure en un estilo de comportamiento diario.

Por lo tanto para cambiar un hábito o introducir uno nuevo necesitamos tener una motivación, un propósito y tener algo de disciplina para mantener al principio esas nuevas cosas que queremos que se configuren como nuestra nueva forma de vivir.

CÓMO PODEMOS INSTAURAR EL HÁBITO DE COMER SALUDABLEMENTE

Comer saludablemente es uno de los hábitos saludables que nos proponemos muchas veces. Queremos comer bien, sacar tiempo para cocinar, respetar un horario de comidas… Pero como hemos visto no es fácil cambiar un hábito y acabamos comiendo algo rápido, poco saludable y a deshora.

¿Qué podemos hacer para cambiar este hábito poco saludable? TIPS

  • Lo primero que tenemos que hacer es empezar, empezar ya. Dejar de procrastinar.

No pospongamos el día de inicio de nuestro nuevo hábito saludable, empieza hoy.

  • ¿Y qué podemos hacer para empezar? Identificar y analizar cuál es el hábito que queremos sustituir.

Esto es algo que se nos suele olvidar, pero cuando tratamos de instaurar un nuevo hábito saludable estamos sustituyendo el anterior. Tenemos que identificar qué nos gustaba del hábito que queremos sustituir, porque pensar que vamos a sustituirlo por uno nuevo porque el otro era un desastre y no tenía nada bueno, es engañarnos a nosotros mismos.

Tenemos que asumir que vamos a perder ciertas cosas que nos gustaban, por ejemplo el placer instantáneo que te daba comer un dulce ultraprocesado, pero lo vamos a compensar con otro mucho mejor como el placer de sentirte sano comiendo saludable.

Es decir, tenemos que analizar el hábito que vamos a sustituir y saber que vamos a perder cosas, pero no pasa nada porque vamos a ganar otras mejores.

  • Encuentra tu motivación.

Como decíamos antes, al principio para instaurar un hábito tenemos que repetir, repetir y repetir la acción hasta automatizarla. Para tener la disciplina necesaria para esas repeticiones necesitamos la motivación.

La motivación es la fuerza que todo el mundo puede y debe encontrar para cambiar su vida y no vale la excusa “yo no puedo” porque el cerebro de todos nosotros es plástico, es decir es modificable, nuestros comportamientos modifican las conexiones entre nuestras neuronas, por lo tanto sí que podemos, la cuestión es ¿cuánto queremos? El cuánto queremos está en la motivación.

Así que encuentra ese propósito para lo que quieres cambiar y que ese sea tu único pensamiento sobre el hábito, no estés pensando qué voy a comer, cómo lo voy a cocinar, voy a dejar de comer esto….

Apunta ese propósito, esa motivación y colócalo por ejemplo en la nevera o en algún sitio visible, para repetírtelo a menudo y que te ayude al principio.

  • Planificarte es fundamental.

Tener un menú planificado de qué vas a comer cada día nos ayuda a no tener que pensarlo. Ahí está la clave de los hábitos, que los hacemos sin tener que pensar ni tomar decisiones.

No tenemos que estar pensando que voy a comer hoy ni cómo lo voy a cocinar, ya lo tenemos planificado en el menú así que nos centramos sólo en nuestra motivación.

Si tenemos que tomar día a día la decisión de qué comemos antes de tener instaurado el hábito de comer saludablemente, lo fácil es que acabemos volviendo al hábito anterior de comer de manera poco saludable.

  • Establecer objetivos medibles y alcanzables. Medir y analizar.

Aunque a veces no nos guste el resultado de la medición, es importante ver cuántas veces lo hemos conseguido y planificar pequeños objetivos, mañana un poquito más.

No podemos pretender cambiar el hábito de un día para otro. Es como, por ejemplo, empezar a correr, no puedes empezar a correr y el primer día hacer 12 kilómetros si nunca corriste; el primer día puedes correr 500 metros, al día siguiente 700 metros… y poco a poco llegar a tu objetivo.

Es importante marcar pequeños objetivos alcanzables y realistas que nos acerquen al hábito que queremos adquirir. Si nuestros objetivos son poco realistas nos puede frustrar y lo acabaremos dejando.

CONCLUSIONES

No pospongamos el inicio, no esperemos a una fecha señalada ni a que nuestro organismo nos dé una señal de alarma para empezar a cambiar hábitos no saludables.

Busquemos nuestra motivación y hagámonos una pequeña planificación y analicemos en qué manera estamos cumpliendo lo propuesto.

El cambio puede que no sea fácil y seguramente tampoco rápido, pero con un poco de esfuerzo  casi todos los hábitos se pueden cambiar.

Recuerda, repetir, repetir y repetir hasta que nos salga automático 🙂

¡A medir y a conseguir hábitos saludables! y si necesitas asesoramiento, recuerda que estoy al otro lado de la pantalla, para ayudarte en lo que necesites

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